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ESTADO SIN ESTADO
Enseñanza 41.– «El proceso de creación, conservación y destrucción ha sido expuesto.
Pero el Supremo Sí mismo es como es, sin cualidad, sin apariencia» (Dasabodh,
Capítulo 10, Sección 6, Verso 1).

¿Qué entendemos por creación, conservación y destrucción del mundo? ¿Qué entendemos
por comprensión espiritual? Los cuatro tipos de enseñanza y las sesenta y cuatro
formas de artes son todas para ganarse la vida, es decir, para la existencia mundana.
Cuando no sabemos el remedio para nuestro dolor, debido al miedo, tomamos la medicina
del médico. Los médicos han aprendido medicina sólo para ganarse la vida. Esto es
conocimiento mundano. La necedad de los necios beneficia a los listos. La enseñanza
que se aprende para ganar dinero de un modo u otro, para ganarse la vida de un modo u
otro, es llamada Avidya (conocimiento no real). La motivación tanto para el maestro
como para el estudiante, mientras se imparte este tipo de enseñanza, es sacar algún beneficio.
¿Qué significa la comprensión del Sí mismo o el verdadero conocimiento? Trata de
cómo fue creado este mundo, de cómo funciona y de su condición futura. Trata de quién
es el Dios que es antes de todo. (Un hombre mundano no tiene nada que ver con este
tipo de enseñanza). El verdadero conocimiento trata de la condición de todos los seres y
del creador de todos los seres. Pasarse la propia vida mirando sólo por el estómago es
comportarse como un animal, es para las gentes de mente muy baja. Pensar sobre cosas
grandes tales como el conocimiento espiritual es para gentes que tienen un intelecto
poderoso. En la enseñanza espiritual se enseña el conocimiento sobre el Sí mismo y el
cosmos, y a esto se le llama conocimiento verdadero.
Aquí el aspirante pregunta al Maestro por su propia identidad y la de Dios. El
Maestro comienza exponiendo al aspirante lo que sigue: Tú no eres el cuerpo. Así pues,
discrimina entre lo que es el Sí mismo y lo que no es el Sí mismo y desecha todas aquellas
cosas que no eres. Entonces comprenderás quién soy yo y quién eres tú. En una escuela,
primero se nos enseña la suma y después la resta. Así pues, debes aprender a sustraer.
Sustrae la mente, el intelecto y el cuerpo sutil; entonces sólo queda la ignorancia
(el cuerpo causal). ¿Eres tú eso? Si pones a un lado la ignorancia también, ¿qué queda?
Si pones a un lado la «nada» o la ignorancia, queda el que pone a un lado todo eso, y
ese es el «tú» real. Tú eres el conocimiento puro que presencia todo y que dice «yo». Tú
eres «Eso». La naturaleza de ese «Tú» es conocimiento absoluto —«Kevala Jñana». El
que sabe esto es un jnani, un realizado; y el que se identifica a sí mismo con el cuerpo es
un ignorante. Nuestro ser no es nada sino la encarnación del conocimiento. «Eso eres
tú». Llámalo «yo», llámalo «Dios» o llámalo «Shiva». El que dice que él es conocimiento
es Shiva y el que dice que él es el cuerpo es jiva (el ser ignorante). Yo soy presenciación;
ésta abarca todo el trasfondo del pensamiento de uno, y cuando ésta desaparece
por un rato, ese estado es llamado sueño profundo. Esta presenciación es llamada
Dios, pues tiene toda la grandeza posible. Debido a que yo existo, otros objetos parecen
reales; en caso contrario, todo es nada. El que da divinidad al «Dios» del mundo reside
en el corazón. Éste es el Dios que debe ser comprendido, adorado y propiciado. «Yo soy
Dios» y es a mí a quien el mundo debe su grandeza. Si el que dice «yo» deja el cuerpo,
entonces la vida pierde su soporte. En la lengua sánscrita «Omkara» significa «Yo soy».
Todo el mundo se crea de este «Om» o «Yosoydad». El origen de las palabras o el sonido
es llamado «Om». El Brahman es eso de quien ha emergido «Omkara», la «yosoydad
». «Omkara» es de la naturaleza del conocimiento y «Ahamkara» (el ego) o «yo
soy el cuerpo» es ignorancia. La Realidad Final es donde tanto el «conocimiento» como
su opuesto, la «ignorancia», están ausentes. Donde tanto el conocimiento como la ignorancia
están ausentes, eso es mi propio Sí mismo.
Ni el conocimiento ni la ignorancia pueden ser parte nunca de esa Realidad Final.
¿Acaso necesitamos una lámpara para vernos a nosotros mismos? Sólo cuando tenemos
que hablar a otros, tenemos que decir «yo soy». Nosotros no nos llamamos nunca a nosotros
«yo soy». Cuando uno despierta del sueño profundo la «yosoydad» se manifiesta
plenamente. Cuando se abandona este «yo soy», el resultado es llamado Realidad Final.
El cuarto estado —Turya— es el estado en el que uno dice «yo soy conocimiento».
«Tu» significa «tu» y «rahya» significa «permanecer». En el sueño profundo uno no es
consciente de nada incluyendo el momento en que sobreviene el sueño profundo. La
Realidad Final es más allá del estado de sueño profundo. En nuestra existencia natural,
no hay ni «presenciación» ni «ignorancia». En nuestro estado natural no hay ni espacio
ni ningún otro concepto. La pura presenciación, el conocimiento «yo soy» aparece, y a
esto se le llama el Dios. Conocer significa devenir Dios. Cuando esa presenciación conceptualiza,
entonces toda la manifestación deviene perceptible; y cuando se abandonan
todos los conceptos, entonces toda la manifestación perece.
Mientras os aferráis a la manifestación, ella existe. Una vez que la dejáis, se desvanece.
Durante el sueño profundo dejáis todos los sentidos, todos los objetos, la mente, el
intelecto, etc., y al despertar los agarráis de nuevo. Al cuerpo puede llamársele la encarnación
(Avatar, es decir, el descenso) de Dios. De esta manera, la creación, la conservación
y la destrucción es como si viniera a vosotros. A vosotros no os ha acontecido nada.
¿Devenís amargos al comer tamarindo o dulces al comer azúcar? El sabor dulce del
azúcar ha desaparecido. Vosotros permanecéis como erais.
Todos los cuerpos han venido sobre el puro conocimiento «yo soy», como escenas
en una pantalla, y finalmente se han desvanecido. ¿Qué pueden haceros? Aunque el
alimento digerido en la forma de heces (Gu) está dentro del cuerpo, ¿acaso os ha perturbado
alguna vez? Los atributos (Guna) significan eso que no es Gu (sucio). Si las heces
en vuestro cuerpo no os afectan, ¿qué pueden haceros los atributos del cuerpo? Puesto
que la mente, el intelecto, etc., que están siempre presentes en el cuerpo no pueden
afectaros, no se plantea para nada que cualidades tales como el pecado y el mérito os
afecten.
La mente misma ha creado conceptos tales como Brahma, Vishnu y Mahesh y les ha
asignado los deberes de la creación, la conservación y la destrucción, respectivamente.
La mente ha dado al Señor Vishnu cuatro brazos, y al Señor Shiva una apariencia desnuda
con cenizas sobre Su cabeza. Finalmente, cuando la mente trató de contemplar
quién es el Sí mismo, el Señor de todo, fracasó. El Sí mismo sin atributos jamás puede
acumular ningún pecado ni ningún mérito —éstos son sólo atributos de la mente. Puesto
que la mente no puede aprehender al Sí mismo, el Sí mismo es llamado «Kailas Lok»,
el lugar donde acaban todos los cuerpos. («Kai» significa cuerpo, «La» significa «laya»
o disolución y «Asti» significa existencia; de aquí que «Kailas» signifique eso que permanece
después de la disolución de todos los cuerpos). El cuerpo grosero que tiene que
morir es el mundo de la mortalidad. El cuerpo sutil que goza del placer es el «cielo». El
cuerpo causal donde hay obscuridad (ignorancia) es el mundo inferior. Y el cuerpo supra-
causal es el mundo del «conocimiento». Más allá de estos cuatro cuerpos estáis vosotros
—la Realidad Final.
Vosotros sois siempre lo que sois, sin ningún cambio. Ya sea que vengan a vosotros
los estados de vigilia, de sueño, de sueño profundo o cualesquiera otras cosas, eso no os
afecta. Vosotros sois siempre lo primero, antes de todo, y la creación y destrucción no
os afectan. La «Presenciación» desaparece en vosotros, de la misma manera que el aire
desaparece en el espacio. Vosotros (la Realidad Final) permanecéis siempre sin ninguna
distorsión y no tenéis disolución en ningún tiempo. Incluso una persona ignorante pregunta
por su nacimiento anterior. Esto prueba que vosotros existíais antes. Todo lo que
aparece, finalmente desaparece. Al final todo se disuelve, pero vosotros existís eternamente.
El que ha comprendido esto es el realizado. El engañado no puede comprender
esto. Sólo si se busca el conocimiento del Maestro, puede comprender uno. Uno tiene
que reconocer al que no tiene un tal engaño. Os voy a decir un «signo» para reconocerle.
Él es el que no ha sufrido ningún cambio ni distorsión. Todo lo que aparece es sólo
un engaño. Donde se disuelven todos los conceptos, eso es el fin del universo.
Decir yo, tú, dios, demonio, etc., todo esto es un engaño, una ilusión. Incluso la plegaria
es un engaño. Si la «facultad cognoscitiva» conceptualiza, entonces todo parece
bueno. Si uno conceptualiza a través de la ignorancia, entonces se ven cosas (fantasmas)
malas. El veedor pertenece al bando de los cinco Pandavas y lo visto pertenece al bando
de los Kauravas (del Mahabharata). Kaurava significa aquellos que medran («Raurava»)
en el cuerpo («Kaya»). En lo que se ve, aparecen seres humanos, animales, dioses, demonios,
yo, tú, el adorador, lo adorado, etc. Todo esto es una ilusión, un engaño. Cuando
esta ilusión desaparece, sólo permanece el Sí mismo. Cuando la ilusión ha devenido
muy tenue sobre el Sí mismo, uno puede comprender-Le. El que comprende que todo
esto es un engaño, una ilusión, es el realizado. El engañado, el atrapado en la ilusión
toma el mundo como verdadero y por lo tanto va de un lado a otro buscando sólo alimento
y satisfacción material. Pero no alcanzan a darse cuenta de que todo esto es sólo
engaño, ilusión. Incluso Dios y su culto son una ilusión.
Hasta que uno no obtiene el conocimiento de su propio Sí mismo no puede predecir
de qué manera será engañado. La mente concibe muchas cosas y pone en acto numerosos
trucos. Si la mente le hace a uno un asceta, entonces uno siente como le crecen las
uñas, como va de un lado a otro desnudo, alimentándose sólo de hojas o recurriendo a
matarse de hambre, «controlando» los sentidos, etc. Tales conceptos surgen en su mente.
Aquel en cuya mente todos los conceptos, buenos o malos, han perdido su significado,
es el verdadero asceta. Si uno da importancia a alguna cosa en particular, entonces
uno es apartado de su naturaleza real. Para el que conoce su verdadera naturaleza, no
hay ninguna diferencia si come varias veces al día o ayuna, si duerme en una cama de
rey o en un jergón. Sabe que todo esto son meramente asuntos corporales.
El que conoce el Sí mismo es el verdadero realizado. Vosotros tenéis que reconocer
a aquel en quien no hay ningún engaño, ninguna ilusión. Una persona realizada es el
que sabe que su Sí mismo es la única verdad y que todo lo demás es sólo un juego de
pensamientos. Es un engaño buscar una cosa fuera cuando está dentro de vosotros mismos.
Es un engaño pensar en buenos o malos presagios o rezar para que descanse en paz
el alma de un hombre muerto. A veces, el que está implicado en los diferentes rituales
prescritos por la religión se engaña a sí mismo, creyendo que es una persona realizada,
mientras hace completamente lo opuesto. Impartir conocimiento sin experiencia también
es un engaño, una ilusión. El que hace yoga sin conocer al Sí mismo sufre innecesariamente
por lo que hizo en una vida pasada. A menos que quisiera hacer yoga en su
vida anterior, no tendría tales deseos. Todo esto son engaños, ilusiones. ¿Qué elegiríais
de toda esta ilusión? Excepto vuestro Sí mismo Real, que es sin atributos, todo lo demás
es sólo un engaño.
Las gentes sienten que si uno adora el Samadhi (el mausoleo) de una persona realizada,
ocurren milagros y que se realizan los deseos de uno. Sólo el que está libre de
tales pensamientos realiza el Sí mismo. El que no tiene ningún engaño, ninguna ilusión,
es verdaderamente una rareza. El que comprende es sabio. Todos los demás están enloquecidos.
Habiendo tomado un nacimiento humano, el que no obtiene la experiencia
última, malgasta su vida.
La experiencia de la verdad es la prueba final. Si seguís la senda de la inferencia lógica,
eso sólo os dañará. La ignorancia tiene presos a todos los seres humanos. Algunos
quieren comprender la Realidad Final con rituales y otras diferentes técnicas que castigan
a este cuerpo. Están inmersos en la inquietud debido a sus propias aflicciones y se
consumen a sí mismos siempre insatisfechos. Todos en el mundo están sufriendo una
profunda aflicción, pero no lo muestran exteriormente. El mundo sufre de una enfermedad
que no puede identificar nadie. El que tiene vergüenza de admitirlo está cometiendo
un suicidio. Incluso si dais por hecho que todo el mundo manifiesto es verdadero, la
naturaleza os enseña que estáis en un error. El enfoque correcto es buscar sinceramente
obtener conocimiento del Maestro. En caso contrario, el que ha perdido el engaño de
estar vestido, sufre entonces el engaño de estar desnudo. En pocas palabras, engaños de
todos los tipos afectan a uno o a otro. Sólo aquel cuya mente se ha deshecho de todos
los engaños está libre de toda duda.
Abhimanyu (hijo de Arjuna, uno de los Pandavas) significa orgullo (Abhimaan).
Uno puede entrar en el círculo de esta existencia mundana por orgullo (o ego), pero no
puede salir de ella por medio del ego. (En la guerra del Mahabharata, Abhimanyu entra
en la formación circular militar creada por el ejército de los Kauravas, pero no sabe cómo
salir de ella). Sólo un verdadero discípulo del Maestro puede emerger del ciclo de
las ideologías tanto mundanas como espirituales. El que se adhiere al Sí mismo logra la
realización. Uno debe hacer sinceramente lo que dice el Maestro. Después de estar establecido
en la pura presenciación, si aparece el orgullo, entonces uno se hunde en la ignorancia.
Es indispensable conocer al Sí mismo y al creador de esta manifestación. Si uno sólo
elucubra sobre el Sí mismo, sin práctica y experiencia, entonces todo su conocimiento
espiritual es enteramente inútil. En ausencia de la experiencia sobre el Sí mismo y asaltado
por todo tipo de dudas sobre el Sí mismo, uno lucha para salvarse de todas las
trampas de esta existencia mundana. Lo mejor es la convicción firme sobre la propia
naturaleza real de uno. Alguien que tiene dudas es una persona caída.
He impartido este conocimiento para que podáis comprender. Descubrid quién es el
«hacedor». El que no ha comprendido de dónde surge la ilusión, debe contemplarla con
una mente alerta.
11:38:49 . 08 Dic 2008
swarupashivam · 178 vistas · 0 comentarios
Categorías: Vedanta Advaita

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